
COMENTARIO BÍBLICO
LA RESURRECCIÓN Y LA ESCATOLOGÍA
por Rudy Sandres, Julio 28 2026
ÍNDICE DE CONTENIDO
La resurrección en el Antiguo y Nuevo Testamento
- Antiguo Testamento
- Vida después de la muerte
- Nuevo Testamento
- Escatología y resurrección en las epístolas de Pablo
El estudio intenta llevar a cabo la relación que hay entre la resurrección de Jesucristo y la resurrección escatológica de su bendita manifestación en los cielos. ¿Qué beneficios obtendrán los justos cuando Cristo regrese? ¿Y qué de los impíos? ¿Qué tiene que ver la resurrección desde los días de Adán? ¿Qué hará Dios con la muerte al final?
Responder a la angustia de la muerte no es tan fácil para los investigadores. Sin embargo, la Biblia es muy enfática respecto al tema. Promete una resurrección. Presenta ejemplos de resurrección tanto en el Antiguo y Nuevo Testamento. Sin embargo, el tema es muy complejo para muchas personas y su temor a la muerte es más angustioso que la misma muerte.
Hay muchos interrogantes sobre la muerte, y cuando se habla de una resurrección la gente se sorprende u otros son incrédulos en cuanto a una resurrección. La Biblia aclara dudas respecto a la resurrección y da esperanza a los que aceptan a Cristo como su redentor (Job 19:25). Escatológicamente hay una esperanza para los seres humanos en el día grande de Jehová. La promesa es ser resucitado de entre los muertos (Juan 11). De hecho, ninguno quiere morir, pues la Biblia dice que Dios “ha puesto eternidad en el corazón de ellos” (Ecl 3:11). La resurrección es un tema interesante en las Escrituras.
La resurrección
La resurrección es el fundamento de toda confesión y práctica cristiana.[1] La resurrección del Señor Jesucristo es el evento de los eventos. La historia de los hijos de Dios depende de tal resurrección. De modo que, el Padre dio a su Hijo para que sustituyera al hombre pecador. Murió una muerte cruel, pagando el precio que demandaba la Santa Ley de Dios (Lv 17:11). La crucifixión de Cristo fue voluntaria de su parte (Jn 10:17-18).[2] Se dio asimismo por la humanidad. No había otra alternativa para salvar al hombre de su culpabilidad. De otra manera, la muerte mantendría encerado a todos sus cautivos por la eternidad. Cristo vino en rescate por todo aquel que aceptase su sacrificio en la cruz pagando el precio que requería la santa ley de Dios.
Norman R. Gulley enfatiza que nunca hubo un momento en la eternidad cuando Él no entendía esto. La mayor parte de su misión en la tierra vivió bajo la sombra de la cruz. Sabía que la consecuencia del pecado es la muerte (Ro 6:23).[3] Sin embargo, se humilló aun cuando estaba en la condición de Dios y como hombre también (Fil 2:5-8). Murió seguro de que resucitaría de entre los muertos. La resurrección de Cristo es, ante todo, un acontecimiento de la redención. La resurrección de Jesús implica la liberación de la humanidad del poder de la muerte y no simplemente una supervivencia individual de la muerte,[4] sino vida eterna.
Significado de resurrección
La palabra resurrección viene del latín resurrectio, el cual es derivado del verbo resurgere, de donde se entiende “levantarse, restablecerse, alzarse, resurgir, que, en el sentido teológico de resucitar, corresponde al concepto griego (gr. 336 ἀναίρεσις, asesinato)[5] ἀνάστασις, levantamiento, de aná, «arriba», y hístemi, «poner en pie»”.[6]
N. T. Wright ofrece una definición en ingles: “Resurrection means bodily life after ‘life after death’, or, if you prefer, bodily life after the state of ‘death’.” (Resurrección significa vida corporal después, “vida después de la muerte”, o, si se prefiere, la vida del cuerpo después del estado de la muerte).[7]
La muerte le quita la vida al ser humano. La muerte es un agente para separar el soplo de vida y el cuerpo que es polvo. Este agente es poderoso para destruir y tiene cautivos a millones de personas en el sepulcro. No había ninguno en la tierra, ni siquiera en el universo que pudiera vencer la muerte. La Vida tuvo que humanarse. La Vida que es Cristo (Jn 1:4), se entregó a la muerte para vencer a la muerte. Después del estado de la muerte, Jesús se puso en pie de entre los muertos. De modo que, la resurrección de Cristo vuelve a mostrar en que en él “esta la vida” pues él es la “resurrección y la vida” (Jn 11:25).
Con la resurrección, Jesucristo le quitó las llaves al diablo sobre la muerte. La vida se le devolverá al que depositó su confianza en el que venció la muerte. La muerte dejara de ser en el gran día de Jehová. A continuación, veamos lo que dice el Antiguo y Nuevo Testamento.
La resurrección en el Antiguo y Nuevo Testamento
La resurrección tanto en el Antiguo como en el nuevo Testamento es de interés para aquellos que no nos parece satisfactorio la muerte.
La resurrección
La resurrección en el AT no es muy común, sin embargo, “los creyentes del AT tenían además la certeza de la gloria futura y de la resurrección del cuerpo (Job 19:25–27; Sal 16:8–11; 17:15; 49:14–16; 73:24–26; Dn 12:2–3)”.[8] Había alguna esperanza en ellos de que Dios resolvería la problemática humana.
Wright enfatiza que nadie duda de que el Antiguo Testamento habla de la resurrección de los muertos, pero nadie puede ponerse de acuerdo sobre lo que significa, de dónde surgió la idea, o cómo se relaciona con las otras cosas que las Escrituras dicen acerca de los muertos.[9]
Por lo tanto, el mundo judío en los días de Jesús y de Pablo miró de nuevo a estos textos como las principales fuentes de su creencia generalizada en la resurrección, sin embargo, hay que tener cuidado al menos para examinar los textos pertinentes y saber cómo funcionan. ¿Es la resurrección aquí una innovación, estallando sobre un mundo israelita desprevenido? En cuyo caso, ¿de dónde viene? ¿O es, más bien, el punto culminante de la antigua esperanza judía?[10]
F. Lacueva en su artículo comenta:
Se puede decir que la resurrección, entendida como resurrección de los muertos o de la carne, es muy tardía en el pensamiento hebreo. La revelación de esta doctrina es progresiva en el AT. La idea antigua que Israel tiene de la muerte y de lo que pueda suceder al difunto después de esta, viene ligada a su concepción de la vida terrenal como un bien en sí mismo, cuyo ideal es gozar de muchos años y de una prole numerosa. El no tener hijos o la muerte muy temprana aparecen como una desgracia y un castigo que cortan los lazos de la relación con el resto de los miembros de la tribu y con Dios mismo. Una vida longeva y fructífera es la mayor aspiración del hebreo piadoso, «viejo y lleno de días» (Gn 35:29; cf. 15:15). Supone una vida realizada y bienaventurada. La muerte, entonces, se acepta como la realización perfecta del ciclo vital que termina en una «reunión con los padres» (Gn 15:15; 49:33), «reunido con su pueblo» (Gn 25:8, 17; 35:29; 49:29).[11]
La muerte en Edén
Desplazándonos desde lo que aconteció en el Edén, Dios les dice a Adán y Eva que si comen del árbol del conocimiento del bien y del mal ciertamente morirán (Gn 2:17). Por primera vez se menciona que han de morir. Pero hay una promesa condicional, si quieren vivir para siempre, es necesario una obediencia a la Palabra de Dios.
Adán y Eva ciertamente comieron del árbol, y como consecuencia fueron expulsados del Edén, y no pueden vivir para siempre, deben morir. La narrativa de Génesis nos enseña que la muerte vino como resultado del pecado. El hecho de que Adán y Eva no murieron en el día de su transgresión ha llevado a muchos a la conclusión de que los seres humanos no necesariamente mueren porque ellos tienen un alma consiente que sobrevivió la muerte del cuerpo.[12] De modo que, hay mucha confusión respecto al estado de los muertos, y se promueve una creencia de un alma viviente.
En Génesis 3:17-19, Dios da una sentencia de muerte.
בְּזֵעַ֤ת אַפֶּ֙יךָ֙ תֹּ֣אכַל לֶ֔חֶם עַ֤ד שֽׁוּבְךָ֙ אֶל־הָ֣אֲדָמָ֔ה כִּ֥י מִמֶּ֖נָּה לֻקָּ֑חְתָּ כִּֽי־עָפָ֣ר אַ֔תָּה וְאֶל־עָפָ֖ר תָּשֽׁוּב׃
(pues polvo eres, y al polvo volverás). Alusiones[13] a este pasaje lo encontramos en el libro de Eclesiastés (Ec 3:19-21), el verso 20 dice הַכֹּ֥ל הֹולֵ֖ךְ אֶל־מָקֹ֣ום אֶחָ֑ד הַכֹּל֙ הָיָ֣ה מִן־הֶֽעָפָ֔ר וְהַכֹּ֖ל שָׁ֥ב אֶל־הֶעָפָֽר׃ (Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo). En Eclesiastés 12:7 agrega וְיָשֹׁ֧ב הֶעָפָ֛ר עַל־הָאָ֖רֶץ (y el polvo vuelva a la tierra, como era), confirmando el Génesis. De modo que, no parece haber ninguna esperanza de resurrección con esta sentencia. Sin embargo, Salmos 17:15 dice “En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.” Despertar a la semejanza de Dios implica vida eterna, pues Dios es eterno. El concepto ‘despertar’ lo utiliza Jesucristo en el evangelio de Juan (Jn 11), cuando Lázaro murió y Jesús fue a despertalo. La llamó de la tumba dando una demostración de la resurrección escatológica en el día final.
El uso del verbo קִ֗יץ
El verbo קִ֗יץ sólo se produce en el Hifil, es un constructo infinitivo activo que da a entender la seguridad de una resurrección. La mayoría de los usos son de naturaleza narrativa en relación al hecho de que una persona “se despertó” de su sueño, por ejemplo, Noé (Gn 9:24), Jacob (Gn 28:16), el Faraón (Gn 41:4), Sansón (Jue 16:14), Salomón (1 R 3:15), etc. Por último, קִ֗יץ se utiliza cuatro veces con el significado de “despertar de la muerte”[14] (2 R 4:31; Job 14:12; Jer 51:39, 57), es decir la resurrección y una comunión eterna con Dios.[15] Por ejemplo, antes de que Eliseo trajera el hijo de la viuda sunamita a la vida, Giezi informó: “El muchacho no ha despertado” (2 R 4:31).
Ahora bien, la Serpiente dijo: וַיֹּ֥אמֶר הַנָּחָ֖שׁ אֶל־הָֽאִשָּׁ֑ה לֹֽא־מֹ֖ות תְּמֻתֽוּן׃ (no moriréis). Esta mentira diabólica ha prevalecido a través de la historia humana hasta nuestro tiempo. La creencia en vida después de la muerte se ha mantenido prácticamente en cada sociedad.[16] La creencia de que el alma es una entidad aparte del cuerpo y que sigue con vida después de la muerte es muy creído en el mundo cristiano. Pero contradice lo que la Biblia afirma que los muertos deben ser despertados de la muerte.
El Espiritismo todavía juega un rol sumamente grande en promover la creencia en que el alma puede sobrevivir después de la muerte. Hoy es famoso, aunque desde los días de Platón ya se practicaba, la cuestión de “la experiencia cercana a la muerte”.[17] El Espiritismo es muy promovido por Hollywood en películas hoy en día, de lo cual la creencia se a fortalecido mucho. El engaño satánico es muy encantador y las masas de gente esta creyendo que hay vida después de la muerte.
La Biblia rompe con esa mentira, y la resurrección de Jesucristo lo garantiza. De modo que, el verbo “קִ֗יץ” está claramente usado en Daniel 12:2
וְרַבִּ֕ים מִיְּשֵׁנֵ֥י אַדְמַת־עָפָ֖ר יָקִ֑יצוּ אֵ֚לֶּה לְחַיֵּ֣י עֹולָ֔ם וְאֵ֥לֶּה לַחֲרָפֹ֖ות לְדִרְאֹ֥ון עֹולָֽם׃. También en Isaías 26:19 יִֽחְי֣וּ מֵתֶ֔יךָ נְבֵלָתִ֖י יְקוּמ֑וּן הָקִ֨יצוּ וְרַנְּנ֜וּ שֹׁכְנֵ֣י עָפָ֗ר כִּ֣י טַ֤ל אֹורֹת֙ טַלֶּ֔ךָ וָאָ֖רֶץ רְפָאִ֥ים תַּפִּֽיל׃ y junto con Isaías 25:8, estos textos representan el más alto concepto de la resurrección en AT.
Por otro lado, Isaías 26:9-11 dice que las personas no han podido liberarse de la opresión en todas sus formas y no han podido demostrar el poder de Dios al mundo matando al poder mundial opresivo. Con el siguiente verso deja claro, que la implicación es que, en lugar de una nueva vida como resultado de la lucha, sólo la muerte ha dado lugar (Is 59:10). Esto plantea la subyacente cuestión de queja: está bien creer que Dios un día será coronada en el Monte Sión e invitar a todos sus santos a la fiesta con él en presencia de sus enemigos, pero ¿qué pasa con todos los santos que han vivido y luchado y han muerto en el ínterin, sin resultado aparente? [18]
John N. Oswalt agrega que Isaías 26:19 es la respuesta a esa pregunta implícita. Parpadea en la mente del profeta como la respuesta inspirada a sus propias reflexiones. Como tal, junto con Isaías 25:8, representa el más alto concepto de la resurrección en el AT. Afirma que los muertos serán revividos con gritos de alegría para participar en las festividades del triunfo final de Dios. Esta convicción se convirtió en el punto de la fe cristiana, a la luz de la resurrección de Cristo. Sin negar la realidad o la bondad de este mundo, el NT llama continuamente a las personas a no vivir como si este mundo es el fin. Una y otra vez la apelación es a soportar las dificultades, contradicciones y preguntas sin respuesta, porque de lo que está guardado para nosotros más allá de la muerte (Ro 8: 18-25; 1 Co 15: 20-28; Heb 12: 1. -2; Ap 2: 7, 10, 11, 17, 26-29; 14:13; etc.) es maravilloso.[19]
Jesucristo garantiza que, si el creyente deposita total confianza en él, aunque este muerto vivirá (Jn 11:25). De modo que, en el Nuevo Testamente hay una seguridad de resurrección en el postrer día.
La muerte y la escatología
Se intenta explicar la muerte y sus consecuencias. El papel que juega la escatología en relación a la muerte, específicamente en Cristo.
La muerte
La muerte es el resultado del pecado y “la cesación de la vida”[20] (Gn 3:17-19). Desde entonces toda la vida humana vive bajo la sombra de la muerte. “El diablo, que gobierna el mundo, es el señor de thanatos, que es la palabra griega para ‘muerte’ (Heb 2:14). Pero Satanás se encontró con su rival: Jesucristo venció a la muerte de una vez por todas en la cruz” (1 Co 15:26-27; Ap 6:8; 20:13-14).[21]
Martin A. Shields argumenta que la narración de Génesis 2-3 “proporciona el apoyo principal para este punto”, la muerte, “ya que el acceso libre al Árbol de la Vida en el Edén, junto con la identificación explícita de la muerte por parte de Dios como consecuencia de comer el fruto prohibido, sugieren fuertemente la idea de que la muerte No era parte de la experiencia humana antes del pecado”.[22]
Era la voluntad de Dios que sus hijos vivieran eternamente en el Edén. Pero el hombre asedio al engaño. Y la peor tragedia que vino a la humanidad fue la muerte. Desde entonces la muerte se a considerado un asunto serio para la humanidad. El Pocket Dictionary of Theological Terms comenta que,
Visto teológicamente, la muerte se refiere a las consecuencias destructivas de la entrada del pecado en la humanidad. Esta consecuencia es la alienación espiritual o la separación de Dios. Como resultado del pecado, los humanos también experimentan la muerte física, un recordatorio visible y universal de los efectos continuos del pecado. Las Escrituras también apuntan a una “segunda muerte” (Apocalipsis 2:11; 20: 6, 14; 21: 8): la separación final de los impíos de la presencia gloriosa de Dios por toda la eternidad.[23]
Escatología
La escatología es un tema que a tomado mucha relevancia en los últimos años,[24] y a la misma vez “ha atravesado tiempos difíciles”.[25] La escatología confirma T. A. Noble, “es la doctrina del fin (eschaton) o las cosas últimas (eschata).[26] Ahora bien “la escatología se centra en la venida de Jesucristo”.[27]
Se intente descubrir lo que el Antiguo testamente y el Nuevo Testamente hablan al respecto de la resurrección escatológica. Pues como comenta Walter C. Kaiser de que la “escatología como es aplicada en los Escritos bíblicos y judíos apocalípticos se refiere a la consumación del cosmos, teniendo el orden mundial actual a medida que la historia llega a su fin y la era eterna de la salvación de Dios se inicie”.[28]
El adjetivo griego eschatos significa “último”, agrega Richard Rice, y su familiar sufijo-ology es usualmente traducido como “teoría de”, o “doctrina de”. De modo que escatología simplemente significa “doctrina de las ultimas cosas”. Así que, escatología es el clímax a lo cual todo lo demás se dirige, la conclusión ruidosa de todo lo que los cristianos tienen para decir.[29]
De acuerdo a muchos estudiosos, comenta John T. Robinson, escatología aplica no solo en parte a lo que los cristianos creen, sino a todo. Ellos mantienen que la fe cristiana es escatológica. Citando en las palabras de un bien conocido teólogo británico:
“toda declaración sobre el fin…son fundamentalmente afirmaciones sobre Dios”, y “cada declaración sobre Dios es ipso facto una certeza sobre el fin, una verdad sobre escatología”.[30] En fin escatología es un estudio de eventos finales centrados en los dos advenimientos de Cristo.[31]
La resurrección escatológica
Escatología de acuerdo a la definición de F.F. Bruce, del griego eschatos de significado “último”, es tradicionalmente la doctrina o el estudio de las “últimas cosas”. Las “últimas cosas para el individuo son muerte, resurrección, juicio y la otra vida; en un sentido amplio, sin embargo, comprenden el fin del mundo y todo lo que va con ese concepto.[32]
Las ideas escatológicas se desarrollan progresivamente a través de toda la Biblia. En el Antiguo Testamento, la palabra שְׁאוֹל (she’ol) se refiere a el inframundo (underworld), el lugar donde las almas humanas van después de la muerte (Sal 6:4-6). La palabra ᾅδης (hadēs) es usada en la Septuaginta, la cual fue traducida por el 200 BC. El Nuevo Testamento utiliza ᾅδης (hadēs), la cual se refiere a “Hades” o “sepulcro” (“the grave” in English translations).[33]
Antiguo Testamento
Page Brooks afirma que la escatología en el AT se puede decir que comenzó con el jardín del Edén, donde Dios está en completa presencia con Adán y Eva. Después de la caída, la humanidad se distancio de Dios, su relación se quebró. De modo que, el resto del AT y NT nos cuenta la historia del plan de Dios de restaurar Su santidad sobre su pueblo en la tierra. Por ejemplo, en Éxodos 25:8, ordena a los Israelitas construir un Santuario para que Su presencia estuviese con ellos a donde quiera que fuesen. En el último capítulo de Apocalipsis, Juan el apóstol ilustra a Dios caminando una vez más con Su pueblo en santidad al fin de los siglos.[34]
Vida después de la muerte
La idea del AT sobre la vida después de la muerte tiene dos periodos distintos de desarrollo. El primero es el pre exílico de la literatura hebrea, particularmente los Salmos, que hablan sobre la vida, muerte, y vida después de la muerte. El segundo, es la literatura post exílica, la cual presenta un mejor entendimiento del eschaton.
El concepto שְׁאוֹל (she’ol) es central a la idea pre exílica de escatología. Es la concepción primaria de vida después de la muerte encontrada en el AT, y describe un lugar general donde todos los muertos van sin importar sus selecciones en la vida. Por ejemplo, Job 7:9 habla del lugar donde personas van y nunca regresan pues ellas se disipan como una nube o vapor. Salmos 6:4-6 pregunta quién en el שְׁאוֹל (she’ol) puede dar a Dios alabanza.
El AT también representa a Dios rescatando a individuos del שְׁאוֹל (she’ol). Por ejemplo, en Jonás 2:2, Jonás declara que Dios oyó su clamor de lo profundo del שְׁאוֹל (she’ol). En Salmos 86:13, el salmista registró como el amor de Dios lo rescato de lo profundo del שְׁאוֹל (she’ol). Tales escrituras sugieren que Dios provee un lugar fuera del שְׁאוֹל (she’ol), el cual se le puede llamar “cielo” o el lugar de la presencia de Dios.
Literatura post exílica del AT presenta un poco más detallada la cuestión de la vida después de la muerte. Presenta una idea abstracta de la resurrección y de la vida después de la muerte en la presencia de Dios. Los profetas palparon una comunión más cerca con Dios después de la muerte, y algunos de ellos aludieron a la resurrección, pero eran inseguros a su importancia o extensión. Tales alusiones a la resurrección y vida después de la muerte se pueden ver en varias referencias en los libros de Isaías, Ezequiel, Daniel, y porciones de los Salmos.[35]
Jacques B. Doukhan, declara que el milagro de la resurrección no es fácil de concebir o asumir. Más bien, resurrección no tiene sentido para aquellos que reúsan pensar que la muerte es total y creen en la inmortalidad del alma. Para aquellos que aceptan la muerte como total, la resurrección es irracional y conciben al hombre simplemente como una materia. Ahora bien, la lección que se registra en el libro de Daniel es muy diferente a las dos maneras de verlo. En Daniel, resurrección es total, envolviendo todo aspecto del ser humano; resurrección es total porque implica muerte total, y muerte es total porque implica vida total.[36]
Nuevo Testamento
La resurrección de Cristo y la resurrección del fiel en el último día están relacionados, la esperanza del último siendo basada sobre la seguridad del primero.[37] De manera que, los escritores del NT examinaron tanto la escatología personal como la corporal que se centra en el pueblo de Dios siendo reconciliados en la presencia de Dios en la nueva Jerusalén, de allí simbólicamente regresando al jardín del Edén.[38]
En el NT encontramos varias palabras y frases, que son usadas para describir la idea de resurrección o el concepto asociado con las cartas Paulinas.[39] La escatología en los Evangelios se centra en el comienzo del reino de Dios.[40]
El verbo compuesto ἀνίστημι (→ ἵστημι), con su significado general de erecto, levantarse (transitivamente) o levántese (intransitivamente), ocurre frecuentemente en la literatura secular y en la LXX. El verbo aparece en el NT 108 veces, de lo cual 72 están en Lucas y Hechos, y usualmente se usan sinónimamente con ἐγείρω o ἐγείρομαι. En 35 ocasiones tiene el sentido técnico de levantarse de la muerte (trans.) o se levantó de la muerte (intrans.) con referencia a un individuo, a todos los muertos, o a Jesús.[41]
El verbo anistēmi es usado un total de cinco veces con referencia a la resurrección, de ambos, de Cristo (1 Ts 4:14; cf. Ro 15:12) y del creyente (1 Ts 4:16; Ef 5:14). El verbo egeirō aparece un total de 35 veces con referencia a la resurrección (Ro 4:24, 25; 6:4, 9; 7:4; 8:11 (x2), 34; 10:9; 13:11; 1 Co 6:14; 15:4, 12, 13, 14, 15 (x2), 16 (x2), 17, 20, 29, 32, 35, 42, 43 (x2), 52; 2 Co 1:9; 4:14 (x2); 5:15; Gl 1:1; Ef 1:20; 5:14; Co 2:12; 1 Ts 1:10; 2 Ti 2:8); y el verbo compuesto exegeirō (“raise up”) una sola vez en referencia a la resurrección de los creyentes (1 Co 6:14).
En adición, el sustantivo ἀνάστασις es usado ocho veces (Ro 1:4; 6:5; 1 Co 15:12, 13, 21, 42; Flp 3:10; 2 Ti 2:18) y el sustantivo exanastasis (resurrección) ocurre una vez (Flp 3:11). Estos términos son usados tanto para la resurrección de Cristo mismo como el levantamiento de los creyentes, el cual la resurrección del Señor garantiza.[42]
J. Kremer, comenta que en Lucas 2:34 el sustantivo ἀνάστασις se muestra como una expresión metafórica para levanto se o pararse, un movimiento asociado con la salvación, en contraste con hundir o caer (πτῶσις). Ya sea que Lucas tiene en cuenta aquí también el significado técnico de la resurrección de entre los muertos (Hch 26:23) es incierto.[43]
Ahora bien, como terminología de la resurrección escatológica de la muerte, que primero es representado en el último estrato del AT, el verbo ἀνίστημι y el sustantivo ἀνάστασις son atestiguados en la LXX (Is 26:19; Dn 12:2; Os 6:2). En Hechos 23:8 paralelo con Marcos 12:18 la resurrección, sin más especificación, se refiere a “la esperanza y de la resurrección de los muertos”, la cual es negada por los Saduceos y defendida por los Fariseos y Pablo. Cuando se agrega la expresión “de los muertos” (Hch 23:6; 24:21; Lc 20:35; Hch 4:2), la garantía del significado de ἀνίστημι es la “resurrección del reino de los muertos”.[44]
La yuxtaposición de “resurrección a la vida” y “resurrección de juicio” en Juan 5:29 habla de la resurrección escatológica de todos los que están en la tumba y el juicio escatológico por el Hijo del Hombre. Dado que existe una cierta tensión entre éste y la escatología realizada afirmado en Juan 5:24, a menudo se considera que es una interpolación (por el autor o un redactor). Sin embargo, el futuro de la escatología se encuentra también en el discurso sobre el pan en Juan 6, donde ἀνίστημι (utilizado trans.) denota claramente a Jesús como el autor de la resurrección escatológica: “Yo le resucitaré en el último día” (Jn 6:40, 44, 54).
En Juan 11:24 Martha entiende la promesa de Jesús sobre la resurrección de Lázaro en un sentido escatológico: “que resucitará en la resurrección en el último día”. Jesús corrige esta esperanza al referirse a sí mismo como “la resurrección y la vida” (v. 25); es decir, en el lenguaje de Juan, Jesús en su propia persona, es la causa y forma de realización de lo que se espera en forma de resurrección y ζωή. El que cree en él tiene una participación en ella, ahora y, de hecho, para siempre.[45] El impío solo participara de una resurrección para una muerte eterna.
Ahora bien, Wright enfatiza que la resurrección no es lo que le aconteció a Enoc o a Elías. De acuerdo al texto, es lo que les acontecerá a personas que actualmente están muertos, no lo que ya les ha acontecido. Si se capta este punto, una buena parte se aclara; en caso de olvido, confusión está obligado a seguir.[46]
Escatología y resurrección en las epístolas de Pablo
El apóstol Pablo habla de la muerte y resurrección en conexión con la actividad redentora de Cristo en Romanos 6:1-14, 2 de Corintios 5:14-21 y Colosenses 2:8-15 y 3:1-3. Para ello usa la metáfora del bautismo en Cristo. El bautismo es símbolo de muerte. Cristo murió la muerte eterna por nosotros y nos dio su vida eterna para vivir. El pecado demanda muerte, pero Cristo hizo un intercambio con nosotros, nuestra muerte por su vida.
La escatología de Pablo, es que en Cristo todo el que muere la primera muerte va a resucitar en la gran resurrección del día final. Colin G. Kruse, argumenta que “queda por mencionar ahora algunas de las formas en que los creyentes murieron y se levantaron con Cristo y su conexión con el bautismo se han interpretado en los últimos tiempos”.[47] Y Tannehill quien es citado por Kruse, sostiene que “cuando Pablo habla de la muerte y la resurrección de Cristo, está hablando de eventos escatológicos que se relacionan con los eones antiguos y nuevos”. Tannehill afirma que “a través de esta muerte y resurrección, los creyentes están libres del antiguo eón y se funda el nuevo eón”.[48]
Tannehill enfatiza también que “morir y levantarse con Cristo no se efectúa por el propio bautismo, y que el bautismo no tiene un significado independiente”. Agrega que “lo que tiene lugar en el bautismo es una manifestación del poder de la Cruz”. Y luego comenta que “el individuo puede entrar en Cristo y separarse del antiguo dominio del pecado a través del bautismo sólo por el significado escatológico de la Cruz”. Finaliza diciendo que “sólo por el efecto de la Cruz de Cristo se pone fin al antiguo dominio y establece un nuevo dominio (resurrección) en el cual el bautismo puede significar la realización de este cambio escatológico en la vida del individuo”.[49]
En agudo contraste, comenta Leon Morris, “con la muerte está la resurrección”. Pues, “la muerte de Jesús no fue el fin; condujo a su resurrección”. Y que “la muerte del creyente al pecado apunta hacia su resurrección (2 Tim. 2:11). Puede que no haya gran importancia en que Pablo cambie su verbo ‘ser’, pero tal vez haya más significado en el tiempo futuro, ya que da una dimensión escatológica a lo que Pablo está diciendo”.[50]
Conclusión
La escatología muestra que Dios está hablando su Palabra definitiva a través de su Hijo, la cual se encuentra en el contexto de “los últimos días” (Heb 1:2). Además, es digno de notar que Cristo “ha aparecido una vez para siempre en la consumación de los siglos para quitar el pecado por el sacrificio de sí mismo” (Heb 9:26). Al igual que con Abraham (Heb 11:10) y su descendencia (Heb 11:12), los destinatarios son para desear un mejor país para venir – la celestial (Heb 11:16). Aquí el autor y sus destinatarios no tienen ciudad permanente, sino que buscan una que está por venir (Heb 13:14).
De hecho, han llegado (prolépticamente) al “monte Sión, a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial” (Heb 12:22). También esperan la venida de Cristo (Heb 10:37; Hag 2:6; Heb 1:6). Mientras tanto, están llamados a ser fieles hasta el final (Heb 10:38; 3:14; 6:11) y no retroceder (Heb 10:39). En tan sólo un poco de tiempo, el que viene llegará y no tardará. Mientras tanto, la iglesia debe vivir en fidelidad.[51] Pues la escatología del NT claramente tiene que ver con la Iglesia, no sólo con el individuo.[52]
La resurrección escatológica es garantizada para todo aquel que a depositado total confianza en Cristo, el autor de la vida. Pronto comenzará el nuevo eón eterno donde no habrá más muerte. Pues en la presencia de Cristo no puede existir la muerte, y aquel que se escondió en Cristo tendrá vida, y vida eterna. Esta es la recompensa maravillosa para los justos que esperaron pacientemente la respuesta de Dios.
Bibliografía
Austin, Benjamin M. “Death”. En Lexham Theological Wordbook, Lexham Bible Reference Series. Editado por Douglas Mangum. Bellingham, WA: Lexham Press, 2014.
Bachiochi, Samuele. Immortality or Resurrection. Berrien Springs, MI: Biblical Perspectives, 2001.
Berzosa, Alfonso Ropero. Resurreccion de Jesus . En Gran Diccionario Enciclopedico de la Biblia. editado por Alfonso Ropero Berzosa, 2333. Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 2013.
Bloesch, Donald G. The Last Things: Resurrection, Judgment, Glory. Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2004.
Brooks, Page. Eschatology. En The Lexham Bible Dictionary. editado por John D. Barry. Bellingham, WA: Lexham Press, 2014.
Bruce, F. F. Eschatology: Understanding the End of Days. Bible Review 5, 1989: 43-44.
Buchanan, John N. Life After Resurrection. Christian Century, 2012: 1.
Carpenter Eugene E. y Philip W. Comfort. Holman Treasury of Key Bible Words: 200 Greek and 200 Hebrew Words Defined and Explained. Nashville, TN: Broadman & Holman Publishers, 2000.
Doukhan, Jacques B. Daniel: The Vision of the End. Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 1987.
Gilchrist, Paul R. קִ֗יץ. En Theological Wordbook of the Old Testament. editado por Robert Laird Harris, 398. Chicago: Moody Press, 1999.
Grenz, Stanley, David Guretzki, y Cherith Fee Nordling. Pocket Dictionary of Theological Terms. Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1999.
Gulley, Norman R. Systematic Theology: Creation, Christ, Salvation. Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 2012.
Hamilton, Victor P. קִיץ. En New International Dictionary of Old Testament Theology and Exegesis. editado por Willem A. VanGemeren. Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1997. 3:918-919.
Hays, J. Daniel. Eschatology. En Dictionary of Biblical Prophecy and End Times, de J. Scott Duvall and C. Marvin Pate J. Daniel Hays. Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 2007:139-141.
Johnson, Luke Timothy. «Life-Giving Spirit: The Ontological Implications of Resurrection.» Stone-Campbell Journal, 2012:75-89.
Kevin J. Vanhoozer, Craig G. Bartholomew, Daniel J. Treier and N. T. Wright. Resurrection of the Dead. En Dictionary for Theological Interprretation of the Bible. Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2005:676-677.
Kreitzer, Larry J. Resurrection. En Dictionary of Paul and His Letters, de Ralph P. Martin and Daniel G. Reid Gerald F. Hawthorne. Downers Grove: InterVarsity press, 1993:806-812.
Kremmer, L. ἀνάστασις. En Exegetical Dictionary of the New Testament, de Horst Robert Balz and Gerhard Schneider. Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1993:88-92.
Kruse, Colin G. Paul’s Letter to the Romans. The Pillar New Testament Commentary. Editado por D. A. Carson. Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing Company, 2012.
Lacueva, F. Resurrection. En Gran Diccionario Enciclopedico de la Biblia. editado por Alfonso Ropero Berzosa. Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 2013:2116-2118.
LaRondelle, Hans K. The Israel of God in Prophecy: Principles of Prophetic Interpretation. Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 1983.
McCune, Rolland. A Systematic Theology of Biblical Christianity: The Doctrines of Salvation, the Church, and Last Things. Volume 3. Allen Park, MI: Detroit Baptist Theological Seminary, 2010.
Morris, Leon. The Epistle to the Romans. The Pillar New Testament Commentary. Grand Rapids, Inter-Varsity Press, 1988.
Noble,T. A. “Eschatology». En New Dictionary of Theology: Historical and Systematic. Editado por Martin Davie. London; Downers Grove, IL: Inter-Varsity Press; InterVarsity Press, 2016.
Oswalt, John N. The Book of Isaiah 1-39, The New International Commentary on the Old Testament. Grand Rapids, MI: Eerdmans Publishing, 1986.
Reed, Stephen. Imaging Resurrection in the Old Testament. The Living Pulpit, 2012: 9.
Rice, Richard. Reign of God: An Introduction to Christian Theology from a Seventh-Day Adventist Perspective. Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 1997.
Robinson, John T. In the End God. New York: Harper & Row, 1968. citado en Rice, Richard. Reign of God: An Introduction to Christian Theology from a Seventh-Day Adventist Perspective. Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 1997.
Shields, Martin A. “Death”. En The Lexham Bible Dictionary. Editado por John D. Barry. Bellingham, WA: Lexham Press, 2016.
Sweeney, James P. Hebrews, Letters to the, Critical Issues. En The Lexham Bible Dictionary. editado por John D. Barry. Bellingham, WA: Lexham Press, 2014.
Witmer, Stephen. Pastoral Pensées: Keeping Eschatology and Ethics Together: The Teaching of Jesus, the Work of Albert Schweitzer, and the Task of Evangelical Pastor-Theologians. Themelios 39, 2014: 497-500.
Wright, Nicholas Thomas. Resurrection of the Dead. En Dictionary for Theological Interpretation of the Bible. editado por Craig G. Bartholomew, Daniel J. Treier and N. T. Wright, Kevin J. vanhoozer. Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2005: 676-678.
____________________. The Resurrction of the Son of God. London: Society for Promoting Christian Knowledge, 2003.
-
Luke Timothy Johnson, Life-Giving Spirit: The Ontological Implications of Resurrection, Stone-Campbell Journal 15 (2012) 75-89. Ver también Larry J. Kreitzer, “Resurrection”, en Dictionary of Paul and His Letters, eds. Gerald F. Hawthorne, Ralph P. Martin and Daniel G. Reid (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1993), 806. ↑
-
Norman R. Gulley, Systematic Theology: Creation, Christ, Salvation (Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 2012), 460. ↑
-
Ibíd., 461-462 ↑
-
Donald G. Bloesch, The Last Things: Resurrection, Judgment, Glory (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2004), 117. ↑
-
“Political and religious authority demonstrated the world’s reality-that Jesus was unrealistic, dangerous and should be eliminated for the good of all. ¡But then came a resurrection! for the disciples, this meant that his ideas were true, that working for their realization would always be holy work, work worth living and dying for”, en John N. Buchanan, “Life After Resurrection”, Christian Century (2012), 1. Ver también Gulley, Systematic Theology, 403. ↑
-
F. Lacueva, “Resurrección”, En Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, ed. Alfonso Ropero Berzosa (Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 2013), 2116. ↑
-
N. T. Wright, The Resurrection of the Son of God (London: Society for Promoting Christian Knowledge, 2003), 108. ↑
-
Alfonso Ropero Berzosa, “Resurrección de Jesús”, en Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, ed. Alfonso Ropero Berzosa (Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 2013), 2333. Ver también N. T. Wright “Resurrection of the Dead”, En Dictionary for Theological Interpretation of the Bible, eds. Kevin J. Vanhoozer, Craig G. Bartholomew, Daniel J. Treier and N. T. Wright (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2005), 676. ↑
-
Ibid. ↑
-
N. T. Wright, The Resurrection of the Son of God (London: Society for Promoting Christian Knowledge, 2003), 108. ↑
-
Francisco Lacueva, “Resurrección”, en Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, ed. Alfonso Ropero Berzosa (Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 2013), 2116–2117. ↑
-
Samuel Bachiochi, Immortality or Resurrection (Berrien Springs, MI: Biblical Perspectives, 2001), 134. ↑
-
Stephen Reed, “Imaging Resurrection in the Old Testament”, The Living Pulpit (2012), 9. ↑
-
Paul R. Gilchrist, “קִ֗יץ”, TWOT (Chicago: Moody Press, 1999). ↑
-
Victor P. Hamilton, “קִ֗יץ”, NIDOTTE 3:918 ↑
-
Bachiochi, Immortality, 123. ↑
-
Ibid, 127-128. ↑
-
John N. Oswalt, The Book of Isaiah 1-39, The New International Commentary on the Old Testament (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1986), 485 ↑
-
Ibid. ↑
-
Benjamin M. Austin, “Death,” en Lexham Theological Wordbook, Lexham Bible Reference Series, ed. Douglas Mangum (Bellingham, WA: Lexham Press, 2014). ↑
-
Eugene E. Carpenter y Philip W. Comfort, Holman Treasury of Key Bible Words: 200 Greek and 200 Hebrew Words Defined and Explained (Nashville, TN: Broadman & Holman Publishers, 2000), 263. ↑
-
Martin A. Shields, “Death,” en The Lexham Bible Dictionary, ed. John D. Barry (Bellingham, WA: Lexham Press, 2016). ↑
-
Stanley Grenz, David Guretzki, y Cherith Fee Nordling, Pocket Dictionary of Theological Terms (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1999), 35. ↑
-
Walter C. Kaiser Jr., Preaching and Teaching the Last Things: Old Testament Eschatology for the Life of the Church (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2011), xi. ↑
-
Rolland McCune, A Systematic Theology of Biblical Christianity: The Doctrines of Salvation, the Church, and Last Things, vol. 3 (Allen Park, MI: Detroit Baptist Theological Seminary, 2010), 301. ↑
-
T. A. Noble, “Eschatology,” en New Dictionary of Theology: Historical and Systematic, ed. Martin Davie (London; Downers Grove, IL: Inter-Varsity Press; InterVarsity Press, 2016), 296. ↑
-
McCune, A Systematic Theolog, 302. ↑
-
Kaiser Jr., Preaching, p. XII. ↑
-
Richard Rice, Reign of God: An Introduction to Christian Theology from a Seventh-Day Adventist Perspective (Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 1997), 321. ↑
-
John T. Robinson, In the End God (New York: Harper & Row, 1968, pp. 22), citado en Richard Rice, Reign of God: An Introduction to Christian Theology from a Seventh-Day Adventist Perspective, Second Edition. (Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 1997), 47. ↑
-
Hans K. LaRondelle, The Israel of God in Prophecy: Principles of Prophetic Interpretation (Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 1983), xii. ↑
-
F.F. Bruce, “Eschatology: Understanding the End of Days,” Bible Review 5 (Dec. 1989): 43-44. Ver también J. Daniel Hays, J. Scott Duvall and C. Marvin Pate, “Eschatology”, en Dictionary of Biblical Prophecy and End Times (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 2007), 139. ↑
-
Page Brooks, “Eschatology”, en The Lexham Bible Dictionary, ed. John D. Barry (Bellingham, WA: Lexham Press, 2014). ↑
-
Ibid. ↑
-
Ibid. ↑
-
Jacques B. Doukhan, Daniel: The Vision of the End (Berrien Springs, MI: Andrews University Press, 1987), 109. ↑
-
Kreitzer, “Resurrection, 806. ↑
-
Brooks, “Eschatology”. ↑
-
Kreitzer, “Resurrection”, 807. ↑
-
Brooks, “Eschatology”. ↑
-
L. Kremer, “ἀνάστασις”, en Exegetical Dictionary of the New Testament, eds Horst Robert Balz and Gerhard Schneider (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1993), 1:88. ↑
-
Kreitzer, “Resurrection”, 807. ↑
-
L. Kremer, “ἀνάστασις”, 1:89. ↑
-
Ibid., 1:90. ↑
-
Ibid., 1:90-91. ↑
-
N. T. Wright, The Resurrection, 109. ↑
-
Colin G. Kruse, Paul’s Letter to the Romans, The Pillar New Testament Commentary, Ed. D. A. Carson, (Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing Company, 2012), 275. ↑
-
Ibid. ↑
-
Ibid., 276. ↑
-
Leon Morris, The Epistle to the Romans, The Pillar New Testament Commentary (Grand Rapids, Inter-Varsity Press, 1988), 250. ↑
-
James P Sweeney, “Hebrews, Letter to the, Critical Issues”, en The Lexham Bible Dictionary, ed. John D. Barry (Bellingham, WA: Lexham Press, 2014). ↑
-
Stephen Witmer, “Pastoral Pensées: Keeping Eschatology and Ethics Together: The Teaching of Jesus, the Work of Albert Schweitzer, and the Task of Evangelical Pastor-Theologians”, Themelios 39, n.o 3 (2014): 499. ↑
