Disciplina Espiritual: La Palabra

17
Jul

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Índice de contenido

INTRODUCCIÓN

La disciplina más destacada en las Sagradas Escrituras es el estudio de la Palabra. La Palabra es el eje de la vida espiritual de cada persona que se conecta con Dios. Sin la Palabra no hay vida. Sin la Palabra no hay orientación. Sin la Palabra no hay claridad. La Palabra es muy importante porque viene de Dios. Él es la Palabra (Jn 1:1).

En mi retiro espiritual, a solas con Dios, encontré una gran necesidad de profundizar en la Palabra de Dios. Entendí que solo con la Palabra puede mi alma ser refrescada. Meditando en la Palabra, encontré que mi vida es de mucho valor para Dios. De modo que, ha crecido un interés profundo en el estudio de la Palabra para fortalecimiento de mi vida espiritual. Cada día quiero conocer más de la Palabra. Y que la Palabra me ayude a “entender y conocer” a mi Dios, tal como lo explica Jeremías 9:24.

Estudiar esta disciplina será de bendición en mi crecimiento espiritual en distintas áreas del conocimiento bíblico. La revelación de Dios es tan amplia que requiere mucha dedicación al estudio y la comprensión. Al reflexionar sobre este punto, entiendo que estoy lejos de tal conocimiento. Por lo tanto, veo urgentemente que es necesario retomar el tiempo para un estudio analítico de la Palabra.

Lo hermoso es que, al detenerme y analizar mi propia experiencia, el Espíritu de Dios me ilumina a querer estar en la presencia de Dios y escuchar su voz a través de la Palabra escrita por el mismo Espíritu que la inspiró (2 Tim 3:16). Doy gloria a Dios por la Palabra. Pues es la Palabra que hace su obra especial en los corazones sedientos de aquellos que se siente con tal necesidad.

Me identifico con Jeremías. Jeremías da a entender que experimentó estar sin la Palabra. Sin la Palabra sentía que los enemigos lo aterraban. Se sentía ausente de Dios. Se sentía sucio y reprochado por Dios. Y lo peor es sentir que Dios está enojado; esta era la experiencia de Jeremías. Le reclamó a Dios que él sufría afrenta por amor de Dios (Jer. 15:15). Pero luego, “fueron halladas tus palabras”, dice Jeremías, “y yo las comí” (Jer. 15:16). Por consiguiente, el resultado de comer la Palabra “fue por gozo y por alegría de mi corazón”. Esta experiencia quiero tener. Una experiencia para que el nombre de Dios sea invocado en mí, tal como lo experimentó Jeremías.

Una necesidad fundamental

La disciplina de la Palabra es esencial para el crecimiento personal. Es una necesidad fundamental. Comprendo que se descuida el estudio de la Biblia, y soy culpable en tal desidia, en mi propia persona. Pero al dedicar tiempo a pensar sobre el asunto, entiendo que puedo retomar el tiempo para un estudio bíblico de crecimiento espiritual.

Esto no solo me ayudará personalmente, sino que, también se reflejará en mi familia. Y no solo en la familia, sino también, en la iglesia y la sociedad. La Palabra beneficia cuando también se estudia en grupo. Es importantísimo que la comunidad de la iglesia vea esta gran y urgente necesidad para su crecimiento espiritual en la vida de la iglesia. La Palabra es esencial en todos los ámbitos de la vida.

La Palabra fue el medio de comunicación de Dios con la raza humana después de la caída. La Palabra comienza su jornada desde el Edén y continua durante siglos revelando la voluntad de Dios. De modo que, la Biblia tomó un largo periodo de tiempo para completar. Fueron varios personajes consagrados a Dios inspirados por el Espíritu Santo para escribir el pensamiento Divino en el idioma humano.

Sin embargo, Warren W. Wiersbe acertó que “mucha gente respeta la Biblia, pero no la lee, y muchos de los que la leen no siempre la entienden. Además, quienes la entienden no siempre la obedecen como deberían”.1 Esto es una realidad en muchas personas, sin excluirme, que no respetamos el Sagrado libro, mucho menos la leemos. La verdad es que cuando leemos la Biblia, en muchos de los casos no la entendemos, y por no ser constantes en la lectura, viene desanimo; dejamos de leerla. Wiersbe tiene sentido, que hay personas capaces de entender el mensaje de Dios, pero no están dispuesto a obedecer la Palabra.

No es fácil entrar en la lectura de la Biblia. Se requiere dedicación y mucha oración. Satanás es experto en desviar la mirada hacia otra dirección. Especialmente cuando hay interés en escudriñar las Sagradas Escrituras. Siempre habrá algo que realizar; el trabajo, el cansancio, la compra del mercado, la visita sorpresa de un pariente o amigo, la película, el deporte, las redes sociales, y muchas cosas más. ` Esa es la razón de mi atención a esta disciplina de la Palabra. Deseo ver cuan necesario es el fundamento teológico de la Palabra. Quizás el secreto espiritual de una salud mental y emocional está en la Palabra. La Palabra no puede ser ignorada, debe haber seriedad por leerla. En la Palabra se responde a toda interrogación que fluye en la mente de cualquier individuo. La Palabra satisface a toda alma sedienta en el gran desierto de este mundo.

Capítulo II

Fundamento teológico de las Escrituras

Las Escrituras no solo revelan el amor de Dios hacia la humanidad, sino lo que Dios es capaz de hacer a través de su Palabra. Estudiar la Palabra con sencilles y humildad habrá un encuentro con el Dios de la Palabra. El Logos es presencial desde el principio. “Hoy, indiscutiblemente, precisamos retornar a la Palabra de Dios. La Iglesia necesita regresar al poder de la Palabra. Los pastores necesitan volver a predicar la Palabra de Dios”.2

Razones para estudiar la Biblia

Hay varias razones por la que debemos estudiar las Escrituras. Una de ellas es que Dios ordena que estudiemos la Biblia. El apóstol Pablo da este consejo en las Escrituras, “procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad (2 Ti 2:15). El apóstol Pablo exhorta a una investigación profunda. Johannes P. Louw and Eugene Albert Nida definen ὀρθοτομέω: dar instrucción precisa—‘enseñar correctamente, exponer correctamente.3

Esto se logra con un escudriñamiento preciso de la Palabra. Por eso Jesús mismo dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí (Jn 5:39). Esto implica como lo revela Johannes-Eugene que se debe “intentar aprender algo mediante una investigación o búsqueda minuciosa”; de modo que, la profundidad del consejo de Cristo “escudriñad” es “aprender, indagar, descubrir, buscar información”.4

Otra razón es porque la Biblia se ilustra a si misma. Por ejemplo, en el Salmos 19:9-10 se presenta como miel; “El temor de Jehová es limpio; permanece para siempre. Los juicios de Jehová son verdad; son todos justos. Son más deseables que el oro, más que mucho oro fino. Son más dulces que la miel que destila del panal”. Que la Biblia se ilustre con esta figura es muy interesante. La miel por siglos fue constituida como un alimento importante. La miel en la Biblia está asociada con la prosperidad, la abundancia y el bienestar.

En el texto del Salmos 19, la Palabra sobrepasa a la miel, al oro fino. La Palabra es muy dulce, tiene mejores propiedades, que la miel que por siglos se a usado como alimento físico. La Palabra endulza el alma. La nutre dando satisfacción al alma espiritual. El deseo de Dios es prosperar a cada persona con abundancia espiritual. Solo la Palabra es capaz de realizar semejante obra.

Debemos alimentarnos con la Palabra. Comer la Palabra es otra figura que la Biblia utiliza para ilustrar el poder que tiene la Escritura. El profeta Jeremías declara: “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí. Tus palabras fueron para mí el gozo y la alegría de mi corazón” (Jer 15:16). El propósito de la Palabra es dar gozo en el alma afligida por las cosas de la vida. Produce alegría en el corazón con un gozo permanente. La comida espiritual siempre fue dada por Dios (1 Cor 10:3). Quien come de esta comida no tendrá hambre jamás. Será satisfecha su necesidad, su pan es vida. Jesús dijo, “Yo soy el pan de vida” (Jn 6:48).

“Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn 6:51). El Logos es simbolizado con el pan. Comer la Palabra (Jn 1:1-3) es tener la vida. Y esa vida es luz.

La Palabra también es luz. Tiene la facultad de disipar las tinieblas. La Palabra también es ilustrada con una lampara que alumbra en medio de la oscuridad. El salmista bien lo expreso en el Salmos 119: 105 “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.” Que la Palabra sea lumbrera es grandiosa; los pies siempre están seguros en el sendero de la vida. No hay porque temer. El salmista agrega “la exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (Salmos 119:130). Es una “antorcha que alumbra en lugar oscuro” (1 Pedro 1:19). No hay necesidad de caminar a oscuras.

Una metáfora bien definida en la Biblia es que la Palabra es vista como un espejo. Santiago se expresa que “cuando alguno es oidor de la palabra y no hacedor de ella”, este es comparado o “es semejante al hombre que mira su cara natural en un espejo”. La metáfora de Santiago es que “se mira a sí mismo y se marcha”. Lo triste es que “en seguida olvida cómo era”. Sin embargo, si mira o “presta atención a la perfecta ley de la libertad y que persevera en ella, sin ser oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace” (Sant 1:23-25).

En el espejo de la Palabra podemos ver nuestras fallas. La Palabra entonces nos revela la condición actual que vivimos. Muestra la impureza en el corazón y ofrece la limpieza total (Isa 1:16-18). Es ese espejo que indica ir a la fuente para lavar la pecaminosidad del alma (Efe 5:25-26). Solo se puede purificar el alma por “la obediencia a la verdad” y esto “mediante el Espíritu”, cuando somos “renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:22-23).

El poder de la Palabra

La Palabra es poderosa. Salió de la boca de Dios. Fue por la Palabra de Dios que el universo existe (Salmos 19:1; 8:3; Jer 32:17). La Palabra habló y “fue la luz” (Gn 1:3). A pesar del poder de la Palabra, miles la han atacado y despreciado. Josue Yrion, comenta:

Hace miles de años comenzaron a escribir un libro que resistiría las críticas más cínicas de sus enemigos y el examen más minucioso y crítico de las mentalidades más brillantes del globo. La Biblia sufrió, a lo largo de los años, todos los ataques posibles e imaginables de sus críticos alrededor del mundo. A pesar de eso, la Biblia se levanta majestuosa como la campeona de lectura de todas las edades, como la heroína invicta, amiga de millones y millones de personas que encontraron en ella la paz, el bienestar espiritual y la seguridad de la vida eterna.5 Tan poderosa es la Palabra que permanece para siempre (Isa 40:8). Es intocable.

Nadie la puede derrumbar. Sin embargo, en el occidente las Biblias están llenas de polvo, mientras que en otros lugares del mundo carecen de una Biblia. Muchas personas desean tener un ejemplar en sus manos para estudiarla. Pues han escuchado el poder de la Palabra. De un Dios de proezas.

La Biblia es presentada como una espada. Es “la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efe 6:17). De hecho, Wiersbe comenta que “cuando la gente escuchó a Pedro predicar en Pentecostés, fueron “cortados al corazón” por la Palabra de Dios”.6 Pues la espada habló a sus corazones.

La Palabra es viva. No está muerta. Quién confía en la Palabra tiene vida. La epístola a los hebreos dice: “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. (Heb 4:12). Podemos confiar en la Palabra, pues tiene vida. Es completa y da seguridad al que busca de la Palabra. La Palabra es poder, no es vencida. ¡Aleluya!

Los efectos de la Palabra

Debido a que la Palabra tiene poder, habrá efectos en aquel que escucha la Palabra. En la Palabra se encuentran las especificaciones de Dios, tan simples que un niño puede entender el consejo divino. El objetivo de la Palabra es que crea en ella, y en el evento de la cruz, para que sea salvo. Recibir sanación y el poder del Espíritu Santo. Tenerla como la única regla de fe para el cristiano.

El apóstol Pablo escribió a Timoteo una declaración tan poderosa, que los efectos se ven inmediatamente cuando se coloca fe en la Palabra (1 Tim 3:16-17). En primer lugar, la Escritura dice que “toda la Escritura es inspirada por Dios”. El pensamiento bíblico viene de Dios, no del hombre. Hombres consagrados al propósito de Dios, cumplieron con el llamado para plasmar la Palabra en un libro.

En segundo lugar, el texto agrega que la Escritura es “útil para enseñar”. La Biblia a través de los tiempos ha llevado a multitudes a lo correcto. Eso a sido siempre su propósito principal, educar en todo para realizar lo correcto. Pero no solo se concentra en lo correcto. También, vemos en tercer lugar, que la Biblia es útil “para reprender”. El humano está habituado a realizar lo incorrecto. A través de los siglos la raza humana a optado por lo incorrecto, lo cual le ha producido mucho dolor. Por lo incorrecto hubo y habrá guerras. Por lo incorrecto del pensamiento humano se han producido enfermedades y aparecerán otras enfermedades que afectarán a nuestras familias.

La Escritura en cuarto lugar dice, que es útil “para corregir”. La verdad es que, por las equivocaciones incorrectas que la humanidad ha realizado se necesita hacer el bien. Solo con la ayuda de la Biblia podemos corregir cualquier error cometido en el pasado o presente.

En quinto lugar, las Escrituras al ver que hemos sido enseñados, reprendidos y corregidos, ahora puede “instruir en justicia”. Precioso, solo la Palabra puede ayudar a alguien a mantenerse en la rectitud. La “justicia” de la Palabra es rectitud. Esto es bello. Como resultado vemos los efectos de la Palabra. Dice el apóstol “para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

En la declaración bíblica, para Pablo ‘perfecto’ es estar completo, una persona totalmente preparada, es decir, esta concienzudamente, listo para dar respuesta sabia a quién se lo demande. Esto es un verdadero conocimiento de la Palabra tal como lo presenta Dios. Hay una trasformación genuina cuando la Palabra de Dios está en control total.

La Palabra exalta a Cristo

Ahora bien, el estudio profundo de la Palabra lleva al estudiante a una compresión de como las Escrituras exaltan a Cristo. Pues el tema central de la Biblia es Jesucristo. Jesucristo es el Hijo de Dios y el salvador del mundo. Hay algo que no se puede pasar por alto; si tratamos con indiferencia las Escrituras, de igual manera será tratado el Señor Jesucristo. No tendrá el lugar que él se merece.

De modo que, la Biblia es muy clara al presentar a Jesucristo como la Palabra encarnada (Jn 1:1-14). Y sobre todo la Biblia es la Palabra inspirada por Dios (1 Tim 3:16-17). Tanto Jesucristo como la Palabra son inseparables. Por ejemplo, no se puede ignorar que la Biblia es la santa Palabra de Dios. Todo lo prometido por Dios, dice el apóstol Pablo, fue “prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras” (Ro 1:2). De igual manera, no se puede negar que Jesús es el Hijo de Dios. Lucas enfatiza este hecho diciendo: “lo cual también el santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35).

La Biblia es exactamente lo que Jesús lo es. Primero lo declara como la luz del mundo (Jn 8:12). Y las Escrituras son de igual manera la luz para guiarnos en este mundo (Salmos 119:105, 130, 133; 2 Pedro 1:19). La Biblia presenta a Jesús como la vida (Jn 11:25; 14:6). También la Palabra de Dios es vida (Heb 4:12; Fil 2:16). Lo especifico de las Escrituras es que Jesús es el eterno Hijo de Dios (Jn 1:1-2). Pero también enfatiza que la Biblia es la eterna Palabra de Dios (Salmos 119:89, 152, 160, Is 40:8). De acuerdo a la Biblia Jesús es justo (2 Tim 4:8; 1 Jn 2:1). También la Biblia es justa (Salmos 119:7, 106, 160; Rom 7:12). Jesús es la verdad (Jn 14:6), la Biblia es la verdad (Salmos 119:43; Efe 1:13).

El amar y obedecer a Jesús (Jn 15:9-10), envuelve también el amar y obedecer la Palabra de Dios (Salmos 119:47-48, 97, 127, 150). En fin, exaltar a Jesús es deleitarse en la Palabra de Dios, como deleitarse en el Hijo de Dios pues la Palabra era con Dios y era Dios (Jn 1:1; Salmos 1:2; 112:1; 1 Jn 1:4). Las Escrituras definen bien claro su propósito con mostrar el poder que tiene la Palabra; la Palabra y Cristo son una misma cosa.

Capítulo III

Literatura contemporánea sobre estudio de la Palabra

Hoy se necesita estudiar la Palabra de Dios con entrega y oración. La iglesia carece de conocimiento de las Escrituras. La Biblia en muchos hogares es olvidada semanalmente. La sociedad cristiana es débil, sin poder, por causa del descuido del estudio de la Palabra. El cristianismo se a secularizado al punto que ha soltado la mano del todo Poderoso.

La única manera para ser victoriosos es estar unidos con Cristo. Elena G. White estaba bien claro con este punto. Ella escribió en el Deseado de Todas las Gentes que, “mientras estemos unidos con él por la fe, el pecado no tendrá dominio sobre nosotros”7. Ahora bien, la única fórmula que Dios ha dado a la humanidad para unirse con él es el escudriñamiento de la Palabra. La fe solo puede madurar por medio de la Palabra (Rom 10:17).

Elena G. White ofrece esta cita con referencia a cómo Cristo venció en el conflicto con Satanás. Comenta ella:

Y Cristo nos ha mostrado cómo puede lograrse esto. ¿Por medio de qué venció él en el conflicto con Satanás? –Por la Palabra de Dios. Sólo por medio de la Palabra pudo resistir la tentación. “Escrito está”, dijo. Y a nosotros “nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia”. Toda promesa de la Palabra de Dios nos pertenece. Hemos de vivir de “toda palabra que sale de la boca de Dios”.8 Para White la Palabra de Dios era la clave para vencer. Cristo se aferró a la

Palabra de su Padre. Fue tentado fuertemente por Satanás y resistió por la Palabra. Aquí Elena da a entender que Cristo pasaba larga horas estudiando las Escrituras. Para que Cristo pudiera decir con seguridad “Escrito está” es por que conocía el pensamiento de Dios Padre.

Hoy la cristiandad en la mayoría de los casos carece de la Palabra. Sin embargo, las promesas de Dios son para nosotros. La promesa de su presencia, para que por medio de su poder podamos vencer la tentación. La Palabra que ha salido de la boca de Dios es más que suficiente para ser vencedores.

Qué dispuestos estamos para escuchar la voz de Dios. Alan Fadling aconseja que debemos tomar tiempo a escuchar. Mientras escribo este papel, estoy escuchando el canto de los pajaritos en el árbol frente a la casa. Se siente hermoso escucharlos. Fadling escribe que, “Jesús nos invita a acudir a las Escrituras, por ejemplo, y a escuchar”. Pues, “a veces tenemos nuestras propias agendas: preguntas que responder, problemas que resolver, casos que probar, cuando abrimos la Biblia”.9

Por eso la Palabra esta accesible para cualquiera que desee escuchar la voz de Dios. Fadling sigue comentando que, “Dios nos invita a involucrarnos con las Escrituras de una manera relacional y conversacional”. También agrega que “la Palabra de Dios es una palabra viva porque cuando la leemos, nos conectamos con su autor vivo”.10

Lo mejor es enamorarse de la verdad. “Tu Palabra es la verdad” dijo Jesús (Jn 17:17). La Palabra da sentido a la vida y es muy atractiva cuando la amas sinceramente. Richard A. Swenson bien dijo:

La vida sencilla suena aún más atractiva cuando amas la Verdad. Si tienes ese amor, cualquier cosa que te distraiga de la Verdad se aparta con gusto. Entonces, después de ser libre para seguir tu camino sin trabas, no desearás más de tus días en la tierra que simplemente actuar con justicia, amar la misericordia y andar humildemente con tu Dios.11

Lo más bello de la vida es la libertad. La Palabra tiene el poder para dar tal libertad. La Palabra es Dios encarnado. Solo él es capaz de darnos sus atributos para participar de lo divino.

La Palabra en crisis

La Palabra está en crisis en la civilización post moderna. El cristianismo moderno carece de la Palabra. Aunque el cristianismo es reconocido mundialmente, esta falto de la Palabra. Bien dijo David S, Dockery12 que, “las controversias estridentes presentes tanto en la iglesia como en la sociedad demuestran de muchas maneras la crisis de la autoridad bíblica”.

Tanto la iglesia como la sociedad han desautorizado la Biblia. Peter M. van Bemmelen confirma que:

La autoridad de la Biblia como Palabra de Dios ha sido un tema importante en el cristianismo, así como en la Iglesia Adventista del Séptimo Día, durante las últimas décadas. ¿Debería la Biblia ser la autoridad final en todos los asuntos de creencias y estilo de vida, o deberíamos permitir que las fuerzas científicas y socioculturales influyan en lo que permitimos que la Biblia signifique? Al igual que en otras iglesias cristianas que mantienen una alta estima por las Escrituras, las posturas bíblicas históricas están siendo cuestionadas en la Iglesia Adventista, ya sea rechazadas rotundamente por algunos o modificadas hasta casi ser irreconocibles.13 Para muchos la Palabra no tiene sentido o poder en sus vidas. En la iglesia no hay un testimonio viviente de la Palabra. La crisis es muy seria y debe la iglesia tomar cartas en el asunto inmediatamente. La mente de debe ser poseída por la Palabra. De otra manera, “la mente más grande, a menos que esté guiada por la Palabra de Dios, se confundirá; la racionalidad humana se pervertirá en el racionalismo”.14

La vida cristiana no está siendo guida por la Palabra. Tan confusa esta la vida del cristiano que esta tan sensible a la exhortación bíblica. Sin embargo, “la prescripción bíblica para la razón humana autónoma es la conversión, renovando la mente y transformándola en conformidad con Su voluntad (Rom 12:2).15

El escritor de Receiving the Word concluye la cita: “Cuando esto sucede, la razón humana regenerada por el Espíritu se deleita en someterse totalmente a la autoridad superior de la Biblia”.16 Al aceptar tal directriz, la crisis bíblica desaparecerá; debido a la autoridad bíblica se verán conversiones genuinas. Gente empoderada por la Palabra, para dar un mensaje certero en el momento apropiado.

La Palabra fortalece la vida espiritual

La Biblia fue dada para fortalecer la vida del hijo de Dios. Sin la Palabra siempre habrá debilidad espiritual. Cualquier tentación derrumba al que carece de la Palabra. Allan Machado explica el deseo de Dios:

Dios desea que nos entreguemos completamente. No quiere porcentajes. Pide el corazón, el alma y la mente, requiere que lo amemos con todas nuestras fuerzas. A Dios no le interesan los compromisos a medias, la obediencia parcial y las sobras del tiempo y el dinero. Quiere nuestra devoción plena, no porciones de nuestra vida.17 Sin tan solo acudiéramos a la Palabra tendríamos un mundo distinto al que

tenemos. Estamos tan atrapados en nuestro mundo que la Palabra se nublo a nuestra vista. Sin embargo, argumenta Daryl Aaron:

Dios obra a través de su Palabra, la Biblia, para guiar a las personas a la verdad y que puedan hacer todo lo que él las llama a hacer. Esto convierte a la Biblia en un recurso crucial que Dios nos ha dado para que podamos agradarle.18 De esta manera Dios reenfoca al creyente para que su vida espiritual madure al nivel necesario, donde la bondad de Dios se manifiesta. La bondad de Dios se manifiesta a través de la Palabra. Pues Dios habló a la raza humana. John R. W. Stott define que “el habla es el medio de comunicación más completo y flexible entre dos seres humanos”.19

Stott agrega:

El habla, por lo tanto, es el mejor medio de comunicación, y es el principal modelo que se utiliza en la Biblia para ilustrar la autorrevelación de Dios… es decir, la Escritura es la Palabra de Dios, que proviene de la boca de Dios.20 Esta Palabra es la que produce vida espiritual en el que cree (Rom 10:17). La primera creencia de los adventistas del séptimo día confirma que: Las Sagradas Escrituras, que abarcan el Antiguo Testamente y el Nuevo Testamento, constituyen la Palabra de Dios escrita, transmitida por inspiración divina. Los autores inspirados hablaron y escribieron impulsados por el Espíritu Santo. Por medio de esta Palabra, Dios comunica a los seres humanos el conocimiento necesario para alcanzar la salvación. Las Sagradas Escrituras son la revelación suprema, autoritativa e infalible de la voluntad divina. Son la norma del carácter, el criterio para evaluar la experiencia, la revelación definitiva de las doctrinas, un registro fidedigno de los actos de Dios realizados en el curso de la historia.21 De modo que teniendo la Palabra inspirada por Dios hay esperanza de ser espirituales. Poderosos en la Palabra, habrá vida espiritual. No se debe leer con prisa la Biblia, pues no habrá fortaleza espiritual. George E. Rice22 da un buen consejo: “una regla general sencilla es útil desde el principio. Lea con atención. No se apresure. Luego, vuelva a leer. Absorba lo que dice el autor”, bíblico. La vida espiritual, tanto la suya como la mía obtendrán otra dimensión espiritual.

En Romanos 12:2, el apóstol Pablo da la dosis para ser fortalecidos por la Palabra. Dice el apóstol: “Transformados por medio de la renovación de su mente, para que puedan comprobar cuál es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta”. John T. Baldwin, hablando de la fe, razón y el Espíritu Santo comenta sobre este texto de Romanos 12:2. Dice:

Este pasaje parece sugerir que se requiere una razón renovada para comprender adecuadamente la voluntad de Dios. Pablo equipara la renovación de la mente con la “regeneración por el Espíritu Santo” (Tito 3:5). Elena G. de White coincide: “Se necesita la gracia de Cristo para refinar y purificar la mente” (RH, 23 de septiembre de 1884, p. 609).

De modo que, la Palabra es la única herramienta que Dios tiene para fortalecer la vida espiritual de todo aquel que desee tener una autentica relación con Dios. Sin la Palabra no habrá tal relación. Y sin relación con Dios por medio de la Palabra no habrá vida espiritual, mucho menos fortaleza.

La mejor decisión de cualquier persona para fortalecer su vida espiritual es tomar la Biblia muy enserio. Dedicar tiempo al estudio. Escuchar el pensamiento de Dios. Reflexionar sobre el consejo divino. Aceptar la autoridad de la Palabra. Obedecer toda Palabra que salió de la boca de Dios. Vivir con fe en la Palabra y dar testimonio viviente sobre el poder que tiene la Palabra.

Dios bendiga su Palabra, e ilumine a millares para que la Palabra tenga efecto en sus vidas. Así un mundo, hundido en la miseria y destruido por los vicios pueda ser transformado por su gracia. Capacitado para dar gloria a Dios y exaltar su nombre. Oro para que la Palabra tenga efecto en mi vida. Transforme mi corazón. Me haga acto para estar en la presencia de Dios. Pero sobre todo pueda ser de bendición aquellos que necesitan conocer a Dios por medio de la Palabra. “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos” (Heb 4:12).

Capítulo V

Conclusión

La Palabra de Dios es como un manantial de aguas frescas para saciar la sed espiritual del alma. En el estudio teológico, entendí que la Palabra de Dios es lo primordial para fortalecer el alma. Sin la Palabra no hay vida, pues es por la Palabra que la vida existe.

Es el alimento provisto por Dios mismo, para nutrir la vida espiritual de sus hijos. El pecado produjo confusión, y a tergiversado las Escrituras al punto que da desanimo para un escudriñamiento adecuado. Sin embargo, la Palabra es “viva y eficaz” escribe el apóstol. Le da una nota tónica para el creyente, le ofrece soluciones.

La Palabra da gozo al comerla. El profeta Jeremías usa la metáfora de la comida para que se entienda que solo la Palabra puede saciar el hambre espiritual. Vivimos en un mundo donde solo se ofrece comida malograda. El Pan vivo que descendió del cielo es lo que necesitamos para comer. La Escritura dice que Jesús es ese pan que podemos comer. El mismo Cristo, se da cita pues quiere cenar con uno mismo (Apoc :20).

La Palabra es dulce como la miel. La Palabra garantiza prosperidad, abundancia, y bienestar. Con la Palabra hay seguridad, pues Dios ha prometido estar presente en la vida del que cree. De modo que, el consejo de Cristo es que escrudiñemos las Escrituras, pues en ellas encontramos el testimonio viviente.

La Palabra es luz. El estudio teológico de las Escrituras me ayudó a entender que no necesito permanecer en la oscuridad. Siempre habrá una claridad especial. La Biblia aclarece cualquier duda o temor. Necesito la Palabra diariamente para mi crecimiento espiritual. Sin ella mi vida se consume.

Hoy en día la Palabra de Dios es estudiada profesionalmente. Los teólogos, bajo la guía del Espíritu Santo han visto en las Escrituras algo muy necesario para el alma. Los consejos encontrados en los comentarios bíblicos ayudan a crecer en el conocimiento de Dios.

En los escritores mencionados arriba me han mostrado que es muy importante acudir a las Sagradas Escrituras. La aportación de los comentaristas ayuda a aclarecer algunos textos que en algunas ocasiones son un poco difícil de entender. Dios ilumina la mente del estudiante de la Biblia para ayudar a entender un tema específico en las Escrituras.

También la literatura contemporánea ofrece secretos, que dan claves para el escudriñamiento de las Escrituras. La literatura contemporánea en la mayoría de los casos es una bendición. Los estudios profundos del texto bíblico aclaren el entendimiento del estudiante. Los expositores al estudiar el texto original (hebreo o griego) ayudan al que no tuvo la oportunidad de participar en el aula académica.

El haber escrito este papel, me ayudo a dar importancia a la Escritura para mi crecimiento espiritual. Entiendo que en la investigación bíblica tendré una madurez mas adecuada para enfrentar los desafíos diarios de la vida. No solo eso, sino que, seré capacitado por Dios mismo para la función a somos llamados.

Mi oración es que Dios bendiga su Palabra en mi vida y me enseñe a temerle con todo mi corazón. También es mi deseo es ser guiado por el Espíritu Santo para ayudar a otros a comprender mejor las Santos Escrituras. Le pido a Dios fuerza de voluntad para dedicar un tiempo asignado al estudio de la Biblia.

Entiendo que sin la presencia del Espíritu Santo no lo lograré, es por eso que necesito su ayuda inmediatamente. Me da mucho gozo pues la Palabra me promete Su presencia.

Oh Dios eterno oro a ti para que la Palabra tenga efectos de vida eterna en mi vida. Quiero tener una relación muy íntima contigo. En mí no hay fuerzas para lograrlo, pero sé que tú nunca me abandonaras a pesar de que en muchas ocasiones te voy a fallar. Ayúdame a crecer en el conocimiento de tu verdad. A creer en tus testimonios. Y que tu Palabra sea por gozo para mi alma.

Estoy profundamente agradecido por habar pasado por esta clase universitaria, la cual me ha dado otras perspectivas en estudio de las Escrituras. Que tu Palabra me de el discernimiento adecuado para presentar el mensaje de la hora. Exaltar a Cristo es el objetivo de las Escrituras, que sea mi motor también para dar a conocer a Cristo.


Notas

  1. Warren W. Wiersbe, Delights and Disciplines of Bible Study: A Guidebook for Studying God’s Word (Colorado Springs, CO: David C Cook, 2018).
  2. Yrion, Josué. El poder de la Palabra de Dios: La Biblia, la fuente eterna de Dios (Spanish Edition) (p. 15). (Function). Kindle Edition.
  3. Johannes P. Louw and Eugene Albert Nida, Greek-English Lexicon of the New Testament: Based on Semantic Domains (New York: United Bible Societies, 1996), 414.
  4. Ibid.
  5. Yrion, 16, Kindle Edition.
  6. Wiersbe, Delights and Disciplines.
  7. Elena G. White, El deseado de todas las gentes (Nampa, ID: Publicaciones Interamericanas, 1955), 99.
  8. Ibid.
  9. Alan Fadling, An Unhurried Leader (Downers Grove, IL: IVP Books, 2017), 48.
  10. Ibid.
  11. Richard A. Swenson, Margin: Restoring Emotional, Physical, Financial, and Time Reservee to Overloadad Lives (NavPress, 2004), 181.
  12. David S. Dockery, Christian Scripture: An Evangelical Perspective on Inspiration, Authority and Interpretation (Nashville, TN: Broadman & Holman Publishers, 1995), 1.
  13. Peter M. van Bemmelen, “The Authority of Scripture,” in Understanding Scripture: An Adventist Approach, ed. George W. Reid, vol. 1, Biblical Research Institute Studies (Silver Spring, MD: Biblical Research Institute, 2006), 75.
  14. Samuel Koranteng-Pipim, Receiving the Word: How new Approaches to the Bible Impact Our Biblical Faith and Lifestely (Ann Arbor, MI: Berean Books, 1996), 176.
  15. Ibid.
  16. Ibid.
  17. Allan Machado, Creados para Adorar en unida, fe y amor (Nampa, ID: Pacific Press, 2017), 77.
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